Reflexiones dominicales del P. Dr. Manfred Wilhelm

Mis amigos: El Papa Francisco no se cansa en defender la familia como base de la sociedad. – Hoy día muchos hablan de la familia, sin tener bien claro los conceptos. Familia es el conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje, que forman una pequeña sociedad, base propicia para la gran sociedad. Es y debe ser un conjunto estable, capaz de brindarse apoyo mutuo y seguridad, sobre todo para los niños y los ancianos.
La Constitución pastoral “Gaudium et Spes” (47-52) de la Iglesia define el matrimonio como comunidad de vida y de amor. De modo que es mucho más que un juntarse por otra clase de intereses. – San Juan Pablo II (1920-2005) dedicó especial atención a la familia y ofreció una visión sobre la vocación al amor del hombre y la mujer. Para los cristianos es entonces una vocación, un regalo de Dios, en este caso entre hombre y mujer, patrocinado por Dios mismo.
Benedicto XVI, en la Encíclica “Deus Caritas est” amplía el concepto del matrimonio, que debe ser un amor exclusivo y definitivo, al imagen de la relación de Dios con su pueblo, que – al menos Dios – no quiere disolver nunca.
El Papa Francisco, en la Encíclica “Lumen Fidei”, al afrontar el vínculo entre la familia y la fe, fundado en la fidelidad de Dios, más fuerte que todas nuestras debilidades. Como muchos no tienen fe en Dios, no respetan Sus Enseñanzas, sino promulgan todo tipo de vivir juntos como “moderno”. Pero para nosotros lo que vale, es lo que Dios nos enseña mediante su iglesia.
Vivir bien en la familia, no siempre es fácil. Un Proverbio chino dice: “Regir un reino es fácil, una familia es difícil.” – Y ¿por qué es tan difícil? No solamente porque somos distintos en muchos sentidos, sino las razones suelen ser a veces bien triviales; por ejemplo: El camino hacia tu familia, pasa del lado del televisor, del lado de los celulares. En vez de ayudarnos para muchas cosas, esos artefactos obstaculizan la comunicación entre familiares. Ahora, tantos canales televisivos terminan con la unidad familiar.
El industrial automovilístico estadounidense Lee Iacocca (*1924) explica: “He aprendido que la fuerza se consigue viviendo de cerca con la familia.” Eso te aseguran todos los que viven en una buena familia, y los otros se encuentran muchas veces abandonados, sobre todo cuando necesitarían de apoyo. Podrás escuchar opiniones notables de personas, de las cuales tal vez no lo esperarías, como lo que decía la cantante estadounidense CeCe Winans (*1964): “Mis dos posesiones más valiosas son mi familia y mi fe.” – Eso no entienden los que sólo piensan en dinero y en cosas materiales.
Que tengas un FELIZ  DOMINGO, y analiza si es cierto o no, lo que dice el Papa Francisco: “Hay que potenciar a las familias por ser el hospital más cercano, la primera escuela y el asilo de los ancianos. También es una iglesia pequeña, una iglesia doméstica que, junto con la vida, encauza la ternura y la misericordia divina.”
Y a vos, ¿qué te parece?

 
Comentario exegético 30. Domingo Ordinario [B] (25.10.15) Evangelio Mc  10, 46-52
 El camino del Territorio Este del Río Jordán hacia Jerusalén pasa por Jericó, una de las ciudades más antiguas de Palestina, edificada por Herodes el Grande y su hijo Arquelaus. Jericó estaba situada a unos 30 kilómetros al noreste de Jerusalén. Aquí Jesús realiza su último milagro de sanación, relatado por los Sinópticos, es decir: por Mateo, Marcos y Lucas. Marcos nos cuenta muy detalladamente la actuación de Jesús, poniendo el acento más en la piedad del ciego que en su actuación. Una señal por la autenticidad de este relato es la mención del nombre del ciego: Bartimeo. Esto ocurre – aparte de los nombres de los discípulos – sólo con Jairo y Zaqueo.
El ciego, al lado de la calle en postura de mendigo, escucha al principio sólo el ruido de la gente que acompaña a Jesús. Luego se entera, que el Señor viene por el mismo camino.
La forma en que se dirige a Jesús hace suponer, que ya había escuchado anteriormente de El. Es la única vez en San Marcos, que alguien se dirige a Jesús con el título de “Hijo de Davíd”. Como nombre que hace alusión al Mesías, se conoce eso sólo en los Salmos. Con aquel título hace alusión al “Libertador nacional”, bajo aquel regimiento deberían cumplirse las antiguas promesas de Dios hacia Israel. También del Mesías se esperaba, que curaría a los ciegos, y eso infunde esperanza al ciego Bartimeo.
Al pedir que éste se calle y no chille tanto, se entiende seguramente porque estaba gritando a todo pulmón, lo cual molestó a los demás.
Jesús no lo rechaza, sino indica que lo traigan hacia El. Esto cambia de golpe toda la situación: Hace un rato intimidaban todavía al ciego; ahora le infunden esperanza, diciendo que tenga ánimo. Todo eso debía aumentar todavía su confianza. El arrojar su manto y ponerse de pie de un salto lo confirma.
La pregunta de Jesús a él: “¿Qué quieres que te haga?” tiene como objetivo: escuchar alguna manifestación de fe. El tratamiento de “Rabuní” por parte del ciego es una expresión más reverencial todavía que el de “Rabí”.
Al expresar el deseo de que Jesús lo sane, el milagro se realiza al instante. La fe en el poder de sanación de Jesús la facilitó.

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