Reflexiones del Dr. P. Manfredo Wihlelm

Mis amigos:
Alguien decía: “El dinero no asegura la felicidad, pero la disimula bastante bien”; y Joe Louis (1914-1981), el famoso boxeador estadounidense, se expresó así: “En realidad, el dinero no es de mi agrado, pero me calma los nervios.” Así hay más dichos simpáticos, como también aquel del humorista argentino, Aldo Cammarota (1930-2001): “El dinero ahorrado en el banco es como la pasta dental: fácil de sacar, pero muy difícil de volver a poner.” Tal vez has escuchado también aquel Proverbio que dice: “Dios reina en el cielo y el dinero en la tierra.”
En realidad, cuando se trata en serio del dinero, entonces para muchos no hay amistad, ni siquiera familia que vale. Ahí terminan los chistes. Sabemos muy bien, que el dinero debería ser nuestro esclavo, pero nunca nosotros esclavos de él. Y hablando de esclavo: no faltan aquellos que matan por dinero, como anteriormente solían matar con mucha facilidad a los esclavos. No es ninguna filosofía de otro mundo, que el dinero no trae la felicidad – la de largo plazo, porque cuando se va, se la suele llevar. Y si alguien dice, que con el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento, que probablemente será capaz de hacer cualquier cosa por dinero. Pero bienaventurado aquel que tiene talento y dinero, porque empleará bien este último, a largo plazo – hasta la eternidad. Claro que debemos trabajar para tener lo suficiente para nuestra vida en todos sus aspectos, pero el Señor nos recuerda, que nuestro pensamiento no debe girar sólo y exclusivamente alrededor de lo material, que un día tenemos que dejar atrás. Por eso nos recuerda, que abramos nuestros ojos para ver, que el Padre celestial nos pone a nosotros, como a toda la creación, las condiciones necesarias para vivir, pero vivir bien. Nuestro aporte debe ser: actuar con equilibrio, usando los medios a disposición con empeño, pero también con responsabilidad, y de nunca olvidar, que hay Alguien que actúa como Padre y que desea, que nosotros actuemos como hermanos, pero buenos.
Y si hablamos de ser hermanos, lo que muchos no ven o ni siquiera quieren ver, entonces conviene tomar en cuenta lo que dice el poeta francés Jean-Paul Toulet (1867-1920): “El dinero es una tercera mano.” Es esa mano, que nuestro Señor quiere que la extiendas al otro, al que necesita de tu cercanía. No es para que te agarren la mano hasta el codo, pero que sí, puedan sentir tu mano generosa de ayuda. “El dinero sólo puede comprar cosas materiales, como alimentos, ropas y vivienda. Pero se necesita algo más. Hay males que no se pueden curar con dinero, sino sólo con amor”; eso decía la Madre Teresa de Calcuta (1910-1997).
Que tengas un FELIZ  DOMINGO, y considera una frase del novelista inglés William M. Thackeray: “Muchas veces compramos el dinero demasiado caro.”
Y a vos, ¿qué te parece?

Comentario exegético. 8. Domingo Ordinario [A] (2.03.14). Evangelio Mt 6, 24 – 34
Con la frase de que no se puede servir enteramente a dos amos, el Señor quiere dar énfasis a lo anteriormente dicho con respecto al ojo, con que no puedes ver bien, si no está sano y entero. Al estar al servicio de dos amos o de dos proyectos, siempre vas a dar preferencia a uno. Con eso describe la situación nuestra entre Dios y lo terrenal – aquí respecto al dinero. Son dos diametralmente opuestos, porque ambos requieren una dedicación completa. Aquí se ve claramente la postura de Jesús referente al dinero, que pone en peligro la salvación del hombre. Jesús ve en lo material un poder demoníaco, en contraste con la opinión de los Fariseos, porque el dinero engaña y subyuga.
Entonces, como Dios requiere la dedicación entera del hombre, éste no debe perderse en las preocupaciones por alimentos y vestimentas. A los ricos suelen ocupar los pensamientos por la conservación y el aumento de las cosas materiales, y los pobres no piensan en otra cosa que en comer. Dios, sin embargo, que dio al hombre lo más grande, que son la vida y el cuerpo, EL se preocupará con más razón por lo que no es tan importante y por lo que hace falta para la conservación de la vida. Jesús refuerza este pensamiento con el ejemplo sacado de la naturaleza – aquí de los pájaros, que están a merced de la bondad de Dios, sin que tengan que trabajar por ello.
Además, las preocupaciones señaladas no sólo revelan una falta de confianza en Dios, tampoco tienen sentido, porque con todo eso – suena un tanto irónico – nadie puede agregar nada a la duración de la vida ni al tamaño corporal. – El otro ejemplo: Dios dotó a las flores con tanta belleza, que ni Salomón con su esplendor y suntuosidad pudo competir con ellas. Por eso es incluso ridículo, que el hombre, que a los ojos de Dios tiene tanto valor, se pierde en nimiedades, en vez de confiar en la preocupación que Dios tiene por cada uno.
Esa clase de preocupaciones es simplemente pagana, porque los paganos, los que no conocen a Dios, sólo muestran intereses terrenales: en el comercio, así como lo muestran los griegos y en los fines políticos, que es lo principal para los romanos.
Los verdaderos Discípulos deben saber, que el Padre celestial sabe muy bien lo que cada uno necesita, y se lo da; razón suficiente para no preocuparse. – Para repetir lo esencial: sólo debe haber una verdadera preocupación: la por el Reino de Dios.

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