Reflexiones del P. Dr. Manfred Wilhelm

Que el día de la Fiesta de la Virgen María tanta gente muestra su devoción a ella, no sólo en nuestro país, sino en todo el mundo, donde existen Santuarios en honor a Ella, ¿será que eso es pura coincidencia? Probablemente sí, porque lo que significa para el ser humano la mamá, eso sólo puede comprender aquel que ha tenido la suerte de tener consigo una buena mamá, especialmente en los primeros años. No sé si quieres llamar también “coincidencia” que la palabra mamá se entiende en todos los idiomas del mundo, y ha de ser la única palabra que todos pronuncian.
Creo que faltan palabras para expresar lo que significa la mamá… Es la persona que te ha esperado desde el primer momento que te sintió con vida, pero con amor, con esperanza y con ilusión. Era ella que luego te cuidó en todo momento, sin pensar mucho en su propia comodidad, sobre todo cuando a ti te faltaba algo. Era la persona que te defendía contra cualquiera y todo tipo de peligro cuando eras pequeño. Y siendo mayor, sigue siendo ella la que no termina de amarte y aconsejarte. Me gustó esa frase: “La madre no es la persona que sirve de apoyo, sino la que hace innecesario el apoyo.” Y también es cierto, que una madre sólo necesita meterse bajo la ducha para confirmar que es indispensable para todos los miembros de la familia. – Estoy hablando de las verdaderas mamás, las que merecen tal nombre.
La actriz norteamericana Jennifer Garner (*1972) dice: “He vivido lo suficiente para saber que, cuando uno está metido en un aprieto…, debe llamar a mamá.” Como la palabra “mamá” es la primera que hemos aprendido y pronunciado, más de una vez escuché que para unos cuantos es también la última palabra que han pronunciado. ¡Por algo será! Y un proverbio persa enuncia: “El cielo se encuentra a los pies de la madre.”
Todo eso tenemos de alguna manera en mente cuando honramos a nuestra Madre María. Qué lindo pensamiento del Papa Juan Pablo I (1912-1978): “Si quiere, le voy a dar algunos buenos consejos: Adore especialmente a la Virgen de las fuentes y ollas o la Virgen de la escoba. Usted ve, María sin visión y sin éxtasis se convirtió en santa, como una simple ama de casa que cocina la sopa, pela las papas y hacía cosas semejantes.”
Es bueno tomar en cuenta lo que decía Jean-Marie Vianney (1786-1859), el Cura de Ars: “No se entra en una casa sin hablar al portero. Pues bien, la Virgen es la portera del cielo.” Pero hay algo más: ¡A mamá no se la visita sólo una vez al año, sino todas las veces que sea posible!
Mi pregunta: ¿Estás – o estabas – lo suficientemente agradecido/a a mamá? – Y ¿cómo muestras tu agradecimiento a Mamá María?
Un abrazo y mi bendición +
P. Manfredo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *