Reflexiones dominicales del P. Dr. Manfred Wilhelm

Mis amigos: “Paralizan Tribunales para protestar contra las 8 horas diarias. Los Sindicatos del Poder Judicial tendrán el apoyo de su par del Ministerio Público.” – ¡Otras curiosidades de nuestro país!
Parece que unos cuantos ciudadanos, entre ellos también muchos Parlamentarios, todavía no se percataron, que en el mundo entero – al menos en el mundo civilizado – la mayoría de los empleados, estatales y particulares, trabajan normalmente sus 8 horas.
No caben dudas, de que estamos viviendo en el país donde “los vivos viven de los zonzos” o al menos los que creen, que todos – menos ellos – son los únicos inteligentes. Pude leer en un Cartel irónico en la Argentina que decía: “El hombre no está hecho para trabajar. La prueba es que uno se cansa.” Las personas de nuestra referencia, por lo visto, ya nacieron cansados y siguen siéndolo.
Ahora esperan que el Poder Judicial haga respetar su independencia y que no se deje amedrentar ni someter por otro Poder del Estado. Para colmo de lo chistoso dicen, que por el momento no estarían dadas las condiciones para ampliar la jornada laboral a 8 horas diarias, porque eso afectaría directamente a la ciudadanía, porque va a representar una mayor erogación y sería inaplicable por lo que resta de este año.
¡Por supuesto que afecta esa haraganería a la ciudadanía, que espera y merece una mejor y más eficiente atención! Y si nos dicen que “se debería realizar un estudio serio, porque va a repercutir en todos los órdenes, o sea en el ámbito jurisdiccional como particular y profesional de los funcionarios”, me parece que lo más serio es que no quieren entender, que los que reciben sueldos del pueblo por su función pública, más serios deberían actuar en sus funciones. ¿Será que ellos se preguntan, cuántas horas trabaja la gente sencilla, los que luchan para conseguir a duras penas el pan de cada día? Todavía no les entra en la cabeza, y lo que subraya la Corte Suprema al decir, que “el interés general debe primar sobre el interés particular”.
Me imagino, que esos haraganes públicos no desean recibir algún consejo. De todos modos quisiera citar lo que decía el filósofo suizo Enrique Fedrico Amiel (1821-1881): “Es el trabajo lo que da sabor a la vida.” Parece que está muy equivocado, porque esos paisanos en cuestión encuentran sabor a la vida haraganeando. De la misma manera – así parece – está equivocado el escritor inglés Charles Colton (1780-1832) cuando dice: “Encuentra la felicidad en tu trabajo o nunca serás feliz.”
No obstante soy del parecer, que la mayoría de la gente honesta encuentra su satisfacción y su realización en el buen y responsable ejercicio de su trabajo.
Que tengas un FELIZ  DOMINGO, y considera si el filósofo francés Voltaire (1694-1778) está en lo cierto también respecto a nuestro país cuando dice: “El trabajo aleja tres grandes vicios: el aburrimiento, el vicio y la penuria.”
P. Manfredo

Comentario exegéticoConmemoración de todos los Difuntos (2.11.14)EvangelioLc  24, 1- 8
El domingo – muy temprano – se dirigen algunas mujeres hacia la tumba de Jesús. Recién más tarde cuenta San Lucas sus nombres. La preocupación de ellas era, quién les podría ayudar para remover la pesada piedra en forma de rueda, que los primeros días se podía retirar antes de sellar definitivamente la tumba. Esta preocupación sobrepasa aquí Lucas, porque comenta que ya la encontraron removida – y la tumba entonces abierta.
Aumenta la sorpresa de las mujeres al encontrar vacío el lugar, donde el cuerpo de Jesús reposaba, y encima ven sentados dos hombres con vestido de un blanco luminoso, y de esa manera reconocible como Mensajeros del mundo celestial.
El mensaje de estas personas, supuestamente Angeles, consiste en primer lugar en una pregunta retórica: “Por qué buscan entre los muertos al que vive?” Es decir: Es inútil buscar a Jesús en el lugar de la muerte, porque El vive; en otras palabras: que resucitó.
En segundo lugar recuerdan, que Jesús les había anticipado mientras estaba con ellos en Galilea, de que lo van a entregar a las autoridades, que lo van a crucificar, pero también que va a resucitar al tercer día.
Este anticipo de los sucesos tiene como objetivo: corroborar la veracidad de la resurrección. Se supone aquí, que la predicción de la muerte y la resurrección de Jesús era bien conocida por las mujeres;  y ellas, por lo visto, recordaron todo. Ahora, a nosotros se nos quiere recordarlo también, que Jesús anticipó su resurrección.

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