REFLEXIONES DOMINICALES DEL P. DR. MANFREDO WILHELM

Mis amigos: Noticiero: “La niña embarazada de 10 años admitió que su padrastro la abusó.” – Mientras tanto publicaron otros casos de menores embarazadas, también por padres y padrastros.
Permítame, que esta vez quisiera limitarme sobre todo a preguntas:
* Esos abusadores, ¿lo han hecho una sola vez o a menudo? – ¿Qué crees tú?
*Y la madre, supuestamente ahora necesita ayuda médica por sufrir. – ¿Si conocía las andanzas de su concubino, no sufrió lo suficiente antes para intervenir?
*Como madre ¿no habló con su hija acerca del sexo y cómo protegerse a sí misma al comenzar su desarrollo físico?
*¿No la enseñó que nadie la debe tocar las partes íntimas?
*¿No la enseñó que debería contar en seguida si algo así ocurre?
*¿No la cuidaba lo suficiente conociendo el peligro en su casa?
*¿Vale la pena o no tener una familia bien constituida en vez de andar con padrastros y madrastras? – ¡Estoy hablando de la norma y no de excepciones!
Hasta en la tele preguntaron: “¿Qué hay que hacer para que esas situaciones vergonzosas cambien?” – Perdóname si te respondo: ¡Hace falta más religión – más contacto con Dios!
Ahora puedes escuchar – sobre todo mujeres, incluso médicas – que hablan del derecho de la mujer sobre su cuerpo… Y ¿cómo es con el derecho del bebé inocente? ¿Acaso no tiene derecho a la vida desde el primer momento? ¡Nuestra Constitución lo asegura! Pero al considerar eso un embarazo peligroso, surgen todo tipo de discusiones respecto al terminar el embarazo – con otras palabras: practicar el aborto. – Que es un embarazo peligroso, ¡esto está por verse primeramente!
Respecto al violador dice la mamá ahora: “Lo único que quiero es que le agarren a este infeliz que le hizo así a mi hija y que pague todo lo que hizo por ella, y lo que estamos sufriendo ella y yo. Yo no tengo nada que ver, no sabía nada de lo que estaba pasando.” – ¿Cómo ella no sabía nada, si el concubino ya fue denunciado hace un año atrás?
Además: el padrastro había sido denunciado por abuso en 2014 en Luque, pero la Fiscalía archivó el caso. – Pregunto: ¿Había razones valederas para la Fiscalía para archivar eso?
Respecto a ese depravado abusador de la niña – ¿qué crees que hay que hacer con él? ¿Cuáles serían las medidas que habría que tomar con él? No te cuento lo que yo siento adentro – ¡tal vez tú sientes lo mismo que yo! – Dice el escritor estadounidense Michael Sampson (*1952): “Todos tenemos el derecho a ser tontos, pero hay quienes abusan de ese privilegio.”
¡¡Ahora me gustaría conocer tu opinión y tus respuestas a esas preguntas!!
Que tengas un FELIZ DOMINGO, y considera esa frase del asesinado obispo Mons. Oscar Romero: “Siempre que se predica la verdad contra las injusticias,  contra los abusos, contra los atropellos,  la verdad tiene que doler.
Y a vos ¿qué te parece?
 
 Comentario exegético 6. Domingo de Pascua [B] (10.05.15) Evangelio Jn 15, 9-17
El pensamiento principal del mensaje anterior de Jesús era: ¡Quédense en mí! Ahora Jesús lo formula así: Quédense en mi amor. Esto significa, que San Juan aclara, que la permanencia en Jesús debe ser un permanecer en su amor. El mayor testimonio de amor es: la entrega de la vida para la persona amada. Los discípulos son los amigos a quienes ama tanto, pero ellos tendrán que justificarse también como tales.
Jesús te recuerda del amor recibido por El, y lo compara o fundamenta con el amor del Padre hacia Su Persona. Amor aquí no significa inclinación afectiva, sino obrar en beneficio de otros.
El amor del Padre hacia el Hijo se revela en su misión en el mundo y en el amor del Hijo hacia los discípulos, que se concretó en el servicio realizado a favor de ellos. Para esto no hace falta solamente una elección, sino también la transmisión de la revelación divina. Si Jesús ahora exige perseverar en el amor recibido, entonces pide de ellos a la vez hacerse dignos de la perseverancia de ser amados. Así como el traer frutos es la condición para el quedarse en Él, así la observancia de los mandamientos significa para El: quedarse en Su amor.
Jesús, además, fundamenta su exigencia mediante un ejemplo: Como El ha observado los mandatos del Padre, respetando obedientemente Su Voluntad, y eso hasta la entrega de Su vida para la salvación de los hombres, así queda en el amor del Padre.
Esa advertencia para guardar los mandatos la dirigió Jesús a sus discípulos, no con motivo de causarles preocupación por su salvación, sino para que tengan en sí Su alegría y que ésta llegue a plenitud, porque alegría significa la salvación definitiva – para siempre. Jesús mismo posee esa alegría, porque está en el amor del Padre, del cual procede la salvación.
En realidad se trata de un solo mandamiento: el mandamiento del amor el uno hacia el otro. Como toda actuación terrenal de Jesús, incluso su muerte, era un servicio de amor hacia los suyos, así también sus discípulos deben practicar este servicio de amor entre ellos. Jesús exige de los suyos la prueba máxima de amor que es posible: la entrega de la vida por sus amigos.
Que Jesús alude aquí a su propia muerte, esto se ve al llamar a los discípulos: amigos. La predisposición de entregar la vida por los hermanos es una característica de Su amor. Jesús llama amigos a sus discípulos, porque todo el tiempo de su convivencia con ellos no los había tratado ni como servidores y menos como esclavos. Mientras éstos cumplen ciegamente los mandatos, Jesús les trata como confidentes, contándoles todo lo que había escuchado de su Padre.
Pero esta relación no se basa en una igualdad, sino Jesús la instituyó para ponerles en condiciones para poder traer frutos, y eso en base a una fe viva, la cual se manifiesta en el cumplimiento del mandamiento de amor. En este caso pueden estar seguros, que sus oraciones serán escuchadas.

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