Reflexiones dominicales del P. Dr. Manfred Wilhelm

Mis amigos: El Papa ha vuelto a Roma, pero su visita ha dejado muchas huellas: en primer lugar en los que personalmente habían ido a su encuentro en los distintos lugares, pero también en los que han seguido sus pasos por la tele.
Sería imposible enumerar ahora sus tantos encuentros personales, sobre todo con la gente sencilla, que han dejado muchos ojos humedecidos por la calidez del Papa, y las tantas sorpresas por haber podido verlo de cerca, tal vez tocarle como la pobre anciana en el “Bañado”.
Hubo también gestos de amor de la gente hacia el Papa, que lo dejaron también a él emocionado en ocasiones. Te cuento uno, que probablemente poco fue advertido, pero que queda como una grandiosa lección de amor. Me refiero a este chico pequeño Ángel, que trajo a la calle en brazos a su mascota – su gallo, a quien le llama “Felipe”, que duerme incluso con él en la misma pieza.
A la pregunta por qué trajo al gallo dijo – acariciándolo con ternura -, que quiere hacer feliz al Papa: al saber que le gusta nuestro “vori-vorí”, se lo quiso obsequiar para dar buen gusto a su sopa. – El Papa no paró allá, y parece que Angel pudo llevar de vuelta a casa  a su “Felipe”.
Si tienes una mascota, sabrás lo que significa separarse de ella. Pero ver a ese chico, acariciando a su “Felipe” y dispuesto a hacer feliz al Papa, separándose del gallo para que le sirva para enriquecer el vorí-vorí – ¡eso es increíblemente grande! Un chico nuestro nos enseña lo que el amor es capaz de hacer, y lo que puede significar el Primer Mandamiento: el amar de verdad…
Si pregunto a ti y a mí también: ¿Seríamos capaces de hacer feliz a otro, separándonos de lo que tanto queremos – aunque sea nuestra mascota? No sé, lo que tú vas a responder.

¿Acaso no es este el mundo que anhelamos – un mundo de amor auténtico? Aunque los que dudan de todo, también de Dios y de su iglesia, ¿no crees que se han dado cuenta, que existe tanta hambre de amor, lo que en el fondo es hambre de Dios? Es para sentirte orgulloso cuando escriben en los Medios, que los paraguayos, en la visita del Papa, han preparado un altar hecho de maíz, de coco y frutas del campo – que han rezado dentro de un montón de fango y que han sacado música de la basura, recordando la orquesta hecha de instrumentos reciclados. Eso sólo fue posible poniendo el alma en la mano y mostrar con hechos lo que es el amor a Dios y al prójimo – y no son sólo palabras.
Que tengas un FELIZ DOMINGO, y medita la frase de la Santa Edith Stein (1891-1942): “El amor al prójimo es la medida del amor nuestro por Dios. “
Y a vos ¿qué te parece? 

Comentario exegético 16. Domingo Ordinario [B] (19.07.15) Evangelio Mc 6, 30- 34
Si el domingo anterior el Evangelista San Marcos relató cómo el Señor envía a sus Apóstoles y Discípulos para comenzar a predicar en los pueblos adyacentes, hoy nos cuenta que ellos, de vuelta y llenos de alegría, relatan acerca de sus éxitos. No dice, dónde ocurrió ese encuentro.
Para dar algo de tranquilidad y reposo a sus Discípulos, Jesús los invita a ir con El a un lugar apartado, para que estén un tiempo solos y sin que la gente los estén encontrando siempre. Es importante, después de días o semanas de trabajo y falta de tranquilidad, que tengan tiempo para reflexionar y analizar, además de reponer fuerzas. Es por eso que se embarcan de nuevo y se dirigen a un lugar solitario. Según San Lucas se trata del pueblo de Betsaida, el mismo lugar hacia donde se fueron después de haber alimentado a las cinco mil personas. Aunque este viaje significa también el alejamiento del Reino de Herodes Antipas, San Marcos no menciona nada, que el viaje al Oeste del Jordán fuera además algo como una huida de la influencia de aquel Herodes.
El plan de buscar un poco de soledad será frustrado, sin embargo, por la muchedumbre, que había notado la partida del bote; y esta noticia se expandió como un fuego, de modo que se originó algo como una competencia con el bote, a ver quién está más rápido para llegar al punto del desembarque. Así que algunos llegan incluso antes que el bote del Señor con los Discípulos – y todo eso, para encontrar a Jesús.

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