Reflexiones dominicales del Dr. P. Manfredo Wihlelm

Mis amigos: Esta vez nos cuentan los Medios de Comunicación sobre un “Escandaloso fraude en Examen de Ingreso de Escuela Judicial. Involucra a por lo menos 200 postulantes, entre los que están  Funcionarios judiciales. – Se habla de ventas de temas por un valor superior a los 3 millones de Gs. El examen se anuló.”
Dicen, que el fraude se cometió en Asunción, donde está la sede central, así como también en las filiales de Pedro Juan Caballero, Pilar y Encarnación. El examen se realizó en simultáneo. Veinticuatro horas antes se sortearon los temas, certificado por una escribana. La escribana llevó en horas de la tarde el examen preparado a la imprenta para preparar el folletín a ser entregado a los alumnos al día siguiente.
Ya a las 15 hs aproximadamente se filtraron los temas. Los que accedieron al examen trabajaron durante la noche para responder a todas las preguntas. A medianoche distribuyeron por el sistema de Whatsapp los temas con las respuestas. Los que accedieron a las preguntas cometieron todos dos errores. Entre los que se presentaron para el examen estaban funcionarios judiciales con el rango de Secretario Y Ujier. – Decía el escritor inglés Charles Dickens: “El Fraude es capaz de mirar cara a cara a la Honradez y acobardarla, si de ello se le sigue algún provecho.”
Y como nada es gratis – ni siquiera el morir, se comercializaba el temario por 3 millones de Gs. Pero, querer entrar en una Escuela Judicial, se supone que desean aprender a ser justos y actuar según Derecho. Por lo visto tenía razón el escritor alemán Heinrich Heine (1797-1856) al decir: “Todo delito que no se convierte en escándalo, no existe para la sociedad.”

Te pregunto: ¿Qué se puede esperar de personas que, antes de comenzar un trabajo judicial, cometen esa clase de fraudes – y pagan todavía una buena suma? Seguramente pensarán, que tarde o temprano lo van a recuperar – ¿a costilla de quiénes? Enrique Jardiel Poncela (1901-1952), un escritor español, decía: “Vale más fracasar honradamente que triunfar debido a un fraude.” – Por lo visto ya son lemas de otro planeta y de otra clase de personas.
Hicieron un trabajo grandioso para estudiar lo robado durante la noche y transmitirlo a otros amigos. ¿Será que en su actual trabajo muestran el mismo esmero y evidencian el mismo esfuerzo? Para opinar correctamente se necesita otra clase de moralidad.
Además te pregunto – una vez más -: ¿Será que tienes todavía alguna duda sobre la importancia de tu religión y de la importancia de acercarte a Dios? – Dicen, que después de ese escándalo se va a rendir de nuevo. ¿También los que cometieron el fraude? – ¿Será que piensan también, que alguna vez tendrán que rendir frente al Tribunal Divino? ¡Allá no habrá fraude posible!
Que tengas un FELIZ DOMINGO, y medita esa frase de Albert Einstein (1879-1955): “La madurez es aquella edad en que uno ya no se deja engañar por sí mismo.”
Y a vos ¿qué te parece?
 
Comentario exegético 3. Domingo de Cuaresma [B] (23.03.03) Evangelio Jn 2, 13-25
La aquí mencionada “Fiesta de Pascua” es la primera durante la vida pública del Señor. Se mencionan en total tres.
Jesús encuentra en el atrio del Templo, que es el patio exterior al Santuario, a unos vendedores de animales para el sacrificio, que son vacunos, ovejas y palomas; además están los cambistas. Debemos tomar en cuenta, que – aparte de los sacrificios colectivos – se ofrecían también sacrificios privados en el Templo; y por eso la venta de esos animales. Mientras los Sinópticos, es decir: Mateo, Marcos y Lucas, sólo hablan de vendedores de palomas, Juan menciona también a los que ofrecieron otros animales. La venta estaba autorizada por las autoridades del Templo, pero sólo aquella que estaba destinada al culto.
Los cambistas trabajaron con el dinero, entregando las monedas pertinentes para poder pagar también el impuesto para el Templo. – Jesús se muestra muy enojado por esta profanación del Templo y se fabrica un látigo de cuerdas, porque bastones y otras armas no debían portarse en el recinto del Templo. Con este látigo expulsa a los vendedores juntamente con los animales. En su rabia tumba las mesas de los cambistas y ordena a los vendedores de palomas de sacar afuera todo aquello y no permitir que la casa del Padre celestial se convierta en un mercado. Aunque esta plaza exterior del Templo no formaba parte del Santuario, lo mismo lo consideró inoportuno y sacrílego hacer negocios en el recinto sagrado. Este proceder corajudo de Jesús hace recordar a los Discípulos una palabra del Salmo 69, que es citada con relación a su pasión y que dice: “Me devora el celo de tu casa.” Eso significa, que el celo del Señor le traerá un montón de conflictos con las autoridades judías, que al final le causarán inclusive la muerte.
Los vendedores y cambistas, por lo visto, no ofrecen resistencia a Jesús; parecen ser integrantes del Sanedrín y preguntan, en base a qué autoridad actuó así, porque consideraban que era sólo competencia de ellos. Unicamente podrían aceptarlo, si El puede demostrar legitimación mediante un signo, es decir: a través de un milagro, que indicaría una legitimación directa de parte de Dios, así como ocurrió con los Profetas anteriormente.
Jesús se niega a ofrecer un milagro, igualmente como en otras ocasiones, pero les promete para el futuro tal signo para legitimarse: la restauración del Templo en tres días. Por supuesto, Jesús no pudo referirse al templo de piedras en Jerusalén, mientras los judíos creyeron eso.
Recuerdan los 46 años que duraba la edificación. Según el escritor Flavio Josephus, Herodes el Grande comenzó con la construcción en el año 18 de su gobierno, es decir: 20 años antes de Cristo, y se seguía trabajando hasta el año 63 después de Cristo. – El templo, no hecho por manos, tendrá que tener otro sentido. El espacio de 3 días quiere significar el espacio temporal muy corto, para significar lo maravilloso del hecho. Con esto se expresa, que Jesús será revelado como Mesías en el futuro. Cada profecía es oscura, y recién su cumplimiento aclara su sentido pleno. Así también los discípulos van a entender todo recién después de la Resurrección.
Los milagros que Jesús obraba durante la fiesta de Pascua, impresionaron tanto a los habitantes de Jerusalén como a los visitantes. Muchos de ellos se convirtieron y creyeron, que Jesús es el Enviado de Dios. El, sin embargo, se comporta de manera reservada. Se destaca, sin embargo, que Jesús los conoce a todos, también la insuficiencia de su fe. El no necesita las opiniones de otros.
A esta clase de personas, cuya fe todavía no es suficientemente fuerte, pertenece también Nicodemo, del cual se hablará en el siguiente capítulo.

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