Reflexiones del P. Dr. Manfred Wilhelm

Mis amigos: “Negociado con combustible ‘descabeza’ a la Policía. – Un caso que tumbó a un Comandante de la Policía.” – Un tema que ocupó durante días la opinión pública.
En primer término apareció como principal implicado un suboficial; pero terminó con la imputación y posterior destitución del Comandante de la Policía Nacional y otros ex altos jefes. El secreto es el alma de todas las negociaciones, sobre todo de las ilícitas. Pero el secreto al final no era tan secreto, y ahora están procesados por enriquecimiento ilícito.
No caben dudas: Es un negociado sin precedentes: Un Comandante de la Policía Nacional en actividad imputado y un suboficial que fue a la cárcel por gravedad de los hechos imputados. Y más curioso: El oficial pagó una enorme suma para no ir a la cárcel, mientras el súbdito, que por lo visto no tiene tanto dinero y que actuaba a las órdenes de su jefe, él tiene que ir a la cárcel.
El escándalo derivó en el cambio de toda la cúpula policial y el proceso de nuevo personas, entre ellas cuatro agentes. Me duele por los buenos policías, por los que trabajan sin dejarse involucrar en ilícitos, y que ahora son metidos en la misma “bolsa” con los corruptos.
La modalidad del negociado consistía en registrar la carga de combustible a través de tarjetas. La carga era al sólo efecto contable, ya que en realidad lo que se hacía era un canje por dinero en efectivo. La imputación fue por el hecho de enriquecimiento ilícito, en carácter de cómplice. Más tarde se procedió a la imputación por estafa, producción de documentos no auténticos y enriquecimiento ilícito.
Allanaron la vivienda del policía, incautaron documentos originales pertenecientes a la Policía Nacional. Luego allanaron otras viviendas. Además ordenaron la incautación de vehículos en sitios alquilados por el Policía.
Al final son cinco los delitos indagados: lesión de confianza, estafa, producción de documentos no auténticos, hurto y enriquecimiento ilícito. Pero como último acto de la historia: intentaron tapar todo.

Podrías quedar con dudas respecto a lo que decía Ralph Waldo Emerson (1803-1882), un filósofo y escritor estadounidense: “Confía en los hombres y ellos serán sinceros contigo; trátalos con grandeza y ellos se mostrarán a sí mismos como grandes.” Parece que cuesta cada vez más tener confianza, aunque sin ella la vida sería insoportable.
Ciertamente hay muchos caminos para enriquecerse. Esos ladrones no van de acuerdo con Francis Bacon (1561-1626), un político inglés, quien decía: “Los caminos para enriquecerse son múltiples. Ser ahorrativo es uno de los mejores.”
Que tengas un FELIZ DOMINGO, y piensa si es cierto o no lo que decía algún afiche en una pared: “Cuando el rico le roba al pobre, se llama negocio. Cuando el pobre pelea por recuperarlo, se llama violencia.”
Y a vos ¿qué te parece? 
 
Comentario exegético Corpus Christi [B] (7.06.15) Evangelio Mc  14, 12-16.22-26
Notable es aquí que la “Ultima Cena” se denomina “Cena de Pascua”. Tenía que celebrarse en un “Lugar por Dios seleccionado” según el Libro Dt 16,7 . Por razones prácticas se la celebró más tarde en casas privadas. Los propietarios de esas casas, que contaban con las necesarias comodidades, debían prestarlas sin cobrar.
Jesús revela en este episodio su saber sobrenatural. Es de suponer, que aquí el propietario de la casa era un seguidor de Jesús. No se da más informaciones sobre el lugar, tal vez para preservar la tranquilidad durante el último encuentro de Jesús con los Suyos.
En contraposición de la primera Pascua – durante la noche de la salida de Egipto -, donde todos comían de pie, ahora todos “se recuestan” a la mesa para una cena solemne. Jesús aprovecha esta cena recordatoria de la Pascua para darles una nueva dimensión, instituyendo la Eucaristía. Con ella hace puente entre la antigua cena de Pascua y la de la nueva Pascua. Había dos partes principales: la entrega del Pan Eucarístico y del Cáliz con la Palabra de Bendición, además la Oración de Acción de Gracias – partes que se observaban en la antigua forma de celebrar la Cena Pascual. Jesús mismo no tomó de este pan y del cáliz, porque ya era Su Cuerpo y Su Sangre.
La fracción de los panes ázimos daba siempre inicio a la cena pascual según el rito judío. El “Cáliz de Bendición” fue pasado de uno a otro para beber o meter un poco en su propia copa. El contenido es la “Sangre de la Alianza”. Se instituye entonces una nueva Alianza, sellada también con sangre, así como fue en el Monte Sinaí.
Jesús también entiende esta sangre como sangre de sacrificio, “que será derramada para muchos y para el perdón de los pecados”; es decir: para toda la humanidad. Mediante su muerte Jesús acepta a todos en esta Nueva Alianza del venidero Reino de Dios. Aquí se manifiesta claramente el sentido de su muerte dentro de pocas horas.
Todo termina con una perspectiva consoladora – hasta triunfadora – de la nueva comunidad de Jesús con sus discípulos en el Reino de Dios que vendrá.
La Eucaristía toma entonces el lugar de la antigua cena pascual, y es una cena que en esencia es y promete alegría.

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