REFLEXIONES PARA EL CRISTIANO DE HOY: No puedes sospechar la importancia de tu paso por la tierra……

Si luchas por alcanzar la santidad en el lugar y situación en que Dios te ha puesto. Los padres de la Virgen María, recién nacida no podían sospechar que, desde la eternidad, Dios la había escogido como Madre suya y Corredentora. Hubieran quedado atónitos si les hubiera sido dado contemplar la eficacia de aquel corazoncito que comenzaba a latir por cuenta propia entre sus brazos. Dios, por primera vez desde el pecado de origen, sonreía abiertamente ante un ser humano absolutamente puro. Era el preludio de un nuevo zarpar de la humanidad hacia Dios.
Tampoco nosotros podemos sospechar la eficacia inconmensurable de nuestro paso por la tierra, si somos fieles a nuestra vocación cristiana: si luchamos por alcanzar la santidad en el lugar y situación en que Dios nos ha puesto. Si cada uno en su sitio, nos esforzamos por vivir con el corazón y la mente en Dios Uno y Trino. Veremos una nueva primavera para la humanidad. Ese mundo nuestro que se nos presenta tan ajado y achacoso, lleno de violencias de toda guisa, rejuvenecerá.

La clave está en acercarlo a Aquel que es «el único Joven» (el único esencial y eternamente Joven), por medio de la más joven de las criaturas, María: «Un secreto. Un secreto, a voces: estas crisis mundiales son crisis de santos. Dios quiere un puñado de hombres suyos en cada actividad humana. Después pax Christi in regno Christi- la paz de Cristo en el reino de Cristo». No hay que darle más vueltas.
Santidad, pues, unión con Dios, juventud de espíritu, espíritu abierto al futuro; futuro tan amplio como todo el tiempo, tan amplio como la eternidad sin tiempo. ¡Cuánto puede hacerse en un breve espacio vivido cara a la eternidad!.
Porque «eres, entre los tuyos -alma de apóstol-, la piedra caída en el lago. Produce, con tu ejemplo y tu palabra, un primer círculo…, y éste, otro…, y otro, y otro… Cada vez más ancho. ¿Comprendes ahora la grandeza de tu misión?»
¿Qué puedo hacer yo para tener la eficacia de esa piedra? De momento algo importante: acercarme más a María, tratarla y aprender. La Virgen nos alumbra el misterio de nuestra vida personal -quizá oscura, corriente, y sin duda oculta a la superficial curiosidad de la gente que puede tener una eficacia colosal si la vivimos su modo, con un fiat permanente en el corazón. Poco importa lo que somos delante de la gente: lo relevante es lo que somos ante de Dios.
Fuente: Antonio Orozco | Fuente: Catholic.net

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