Santa Misa de Acción de Gracias del Mons. Ignacio Gogorza Izaguirre, en la Catedral de Encarnación en su 78 cumpleaños

“…Que importante es ser levaduras en el mundo de hoy. Cuando uno ve, lee y escucha a los medios de comunicación todo es corrupción, robo, crímenes, violaciones, no se ve signos de esperanza, que hermoso sería si nosotros demos signos de esperanzas a las personas y puedan decir ‘en esta persona podemos confiar’, así las nuevas estructuras lo iremos construyendo poco a poco, ese es nuestra misión. Crear nuevas estructuras en el Evangelio, es lo que el Señor nos propone a todos nosotros, mostrando a un Dios amor y misericordia, no un Dios justiciero;  donde puedan ser acogidos todos por ese Dios sin excepción, es Padre de todos y espera la felicidad de todos, sin excepción y así ser instrumentos del Señor, para implantar en este mundo el Reino de Dios. Pues se entregó por nosotros a lo largo de su vida en la Cruz, haciendo el bien a todos, sin excepción. Por eso, el Evangelio nos dice: ‘Todo lo hizo bien’. Hizo tantas cosas buenas, dejó tantos hermosos recuerdos, pues lo malo se olvida y lo bueno queda. Esa es la dimensión que debemos ir profundizando y aumentando cada uno de nosotros, de esa manera se ira purificando nuestra vidas. A medida que van pasando los años, debemos ir madurando en la sabiduría de Dios, lo que Dios quiere de nosotros es, transmitir esa sabiduría a los demás. En lugar de llenarnos de objetos materiales y de objetos que nos llenan externamente pero no espiritualmente, vayamos llenándonos de lo espiritual, de esa vida interior, de esa vida de Dios en nosotros mismos, al servicio de los demás. Es así entonces, que podemos agradecer al Señor, esta vida que nos ha dado, no para tenerla encerrado en nosotros mismos, sino, abierto a todos, como el Dios abierto a todos sin excepción.
Cuando uno mira su propia historia, descubrirá que en un momento, Dios ha estado muy presente en cada uno de nosotros, lo hemos sentido muy de cerca ese amor de Dios, y, quizás después lo hemos olvidado, es allí cuando estamos equivocados, cuando nos dejamos atrapar por las cosas externas y olvidamos ese encuentro de un Dios amor que nos llamó, que nos tomó como hijos suyos y nos dijo: ‘quiero hacer una alianza contigo’. Y nosotros, en vez de responder a esa alianza, lo dejamos de lado y hacemos nuestro camino por nuestra cuenta, es cuando Dios puede recriminarnos a nosotros –al igual que al pueblo de Israel que en un momento lo abandonó y siguió a otros ídolos-. Él nos quiere como proyecto de vida consagrada para realizarnos plenamente en el amor.
Tratemos de poner en las manos del Señor, la vida que nos dio y pedirle la gracia de amarlo de verdad, de disfrutarlo y vivirlo así como Dios nos pone el camino, y construir nuestra historia junto con Dios, para así decir algún día, Señor cumplí lo que tú me pediste, en Ti y en tus Manos me pongo y entrego mí espíritu, que fueron las palabras finales de la vida de Jesús, ojalá también sean las palabras finales de nuestras vidas. Así Sea”

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