Santa Misa y Procesión en Solemnidad a “Nuestra Señora de la Encarnación” por los 402 años de la ciudad

Emotiva procesión por las calles de Encarnación y Santa Misa por la Solemnidad de “Nuestra Señora de la Encarnación” Santa Patrona de Encarnación, se realizó en la Catedral de Encarnación y en el marco del festejo el 402 aniversario de fundación de la ciudad. El oficio religioso fue presidido por el Mons. Francisco Javier Pistilli Scorzara, Obispo de la Diócesis de Encarnación y concelebrado por el P. Gilberto Penayo, párroco de la Catedral, acompañado por religiosos, religiosas,  laicos y fieles, que colmaron la Catedral de Encarnación.
Participaron de la ceremonia el Gobernador de Itapúa Dr. Luis Gneiting, así como el Intendente Municipal de Encarnación, Luis Yd, concejales municipales, departamentales, representantes diplomáticos, autoridades locales, departamentales, estudiantes, militares, Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Encarnación, entre otros.
El Mons. Pistilli antes de iniciar su Homilía central, agradeció la presencia de los presentes, a los que hicieron posible que la Fiesta de Nuestra Señora de la Encarnación sea una hermosa fiesta de fe, y muy especialmente al Cuerpo de Bomberos Voluntarios y a los efectivos de la Marina, quienes transportaron la imagen de la Virgen por las calles de la ciudad, y a los estudiantes del Colegio San Pio X.
HOMILIA DEL MONSEÑOR PISTILLI:
Resaltó que la Junta Municipal haya honrado a una mujer destacada, colaboradora de la Iglesia, la Sra. Esperanza Ivasiuten de Szopa “Testimonios de Esperanza, como hoy, necesitamos todos, personas que nos alienten sobre todo cuando hay situaciones difíciles, cuando las relaciones humanas llegan a situaciones límites, o cuando la situación social parece que no tiene solución.
Necesitamos esperanza cuando los diálogos parecen volverse estériles, y los compromisos tenues no ayudan; necesitamos esperanza cuando la visión no inspira y cuando las respuestas humanas parecen encontrar, desesperación, negación o escepticismo o derrotismo, quizás resignación, en algunos casos cinismos. Nunca faltan los oportunistas en medio de las situaciones difíciles; algunos se levantan en la esperanza y vienen a decir aquí estoy para aquello que parece imposible se haga posible.
En el Evangelio de hoy –Lucas 1, 26-38- recordamos a dos mujeres que nos presentan otras alternativas, la figura central es María, pero también se menciona a otra mujer en el Evangelio, a Isabel, estas dos mujeres nos pueden ayudar a una actitud nueva y diferente, a una actitud mejor. Isabel es una mujer mayor, estéril, que vive en la vergüenza de no haber podido ser madre, pero no pierde la esperanza y opta por la esperanza y esa esperanza se ve recompensada. Por el testimonio de ella el Ángel anuncia a María, que  lo que parece imposible para los hombres es posible para ella. La segunda es María, una joven mujer Virgen que está en riesgo de perderlo todo de lo que podría ser su vida, todo lo que podría llegar a ser en la vida, al tomar la decisión que debe tomar; pero ella opta por involucrarse en ese plan que nos trajo vida a todos nosotros, se involucra totalmente. Quizás estas dos mujeres nos hablan de ese liderazgo femenino de las mujeres llenas de fe. Ambas saben que la vida que llevan en su interior es un don, una promesa cumplida y un comienzo. Podemos pensar que ellas hicieron algo extraordinario; de verdad que ellas hicieron posible ante los ojos humanos algo extraordinario, pero con una actitud muy simple, y con una lógica que puede ser modelo también para nosotros; primero, que ante situaciones que parecen que no tienen salida, es posible permanecer abiertos a alternativas de solución, porque para Dios no hay imposibles. Acoger en el corazón ese saludo que nos dice ¡Alégrate, confía y espera con fe!.
Segundo, que las soluciones extraordinarias son parte de un gran proyecto, un plan más grande que exige también un compromiso posterior al compromiso ordinario. Abre los ojos, abre el corazón comparte esa visión que Dios te muestra y comprométete, comprometerse con aquellos que Dios nos propone. Ese gran proyecto requiere un gran compromiso, eso fue la vida de María, eso fue la vida de Isabel.
Tercero, que la realización de ese gran plan para que sea posible, no solamente Dios lo hace posible, sino que Dios cuenta con nosotros. La propuesta demanda también esa respuesta que dice ¡Involúcrate y sé parte activa de la solución!. Involúcrate, mantén la esperanza, comprométete. Involucrarse es hacerse parte de la solución que necesitan a veces muchas circunstancias de la vida. La circunstancia de nuestra Iglesia y nuestra sociedad, hoy también pasa por situaciones difíciles y por momentos nos resultan duras y humanamente insalvables, pero queremos mantener esa visión de una sociedad fraterna, honesta, justa, una sociedad con igualdad de oportunidades, equidad de recursos, que desarrollo su potencial, que inspire con buenos augurios la realización de esa promesa y de ese plan. Necesitamos recuperar esas actitudes de liderazgo de esas dos mujeres del Evangelio, de Isabel y de María, esa esperanza no defraudada de las generaciones que pasaron; esa esperanza que dice que lo mejor aún está por venir.
Cristo el verbo hecho hombre, es el signo claro que demuestra, que lo que es imposible para nosotros, es posible para dios y para con Dios, porque Él mismo se hizo uno de nosotros, por el sí de esa valiente mujer de Nazaret.
Celebramos 402 años de nuestra ciudad y 2017 años de aquel ¡Alégrate! De Nazaret, de aquel sí de María en Nazaret, de aquel aquí estoy para hacer Tú voluntad de Nazaret. Ponemos por eso en este nuevo aniversario, de este nuevo cumpleaños, renovar, esas palabras tan claras que cambiaron la historia y que pueden seguir cambiando nuestro presente y nuestro futuro. Aquí estoy para ser Tú voluntad, donde Dios me necesite. Que la Virgen María, nos siga inspirando y que muchas mujeres, llenas de esa fe, como la que hoy fue distinguida en nuestra sociedad, una valiente colaboradora de nuestra Iglesia, también sigan inspirando y alentando, para que veamos, que el hoy y el mañana, con esperanza nos comprometamos y nos involucremos en cambiar, lo que haga falta cambiar”.

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