Se celebra hoy a San Zacarías, Sacerdote y Profeta

Hoy, 06 de septiembre, la Iglesia conmemora el nacimiento para el cielo de SAN ZACARÍAS, quien muriera a finales del siglo sexto en Palestina. Nacido en la localidad de Galaad, perteneció a la tribu de Leví, una de las doce del pueblo escogido, y fue llamado por Dios para ejercitar el misterio profético. La Iglesia lo ha considerado entre sus santos e inscripto en el Martirologio Romano.
Zacarías, era sacerdote del templo y vivió durante el reinado de Herodes en Judea en el siglo I antes de Cristo. Esposo de Santa Isabel, (prima de la Virgen María) y padre de San Juan Bautista; según la tradición siendo el matrimonio de avanzada edad y sin prole, se apareció el arcángel Gabriel anunciando el nacimiento de su hijo. Negándose a creer, se queda mudo hasta el día del alumbramiento donde menciona el nombre de su futuro hijo: Juan (el bautista). Isabel pronunciará las famosas palabras “Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre”, cuando es visitada por la Virgen, añade: “¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte de Dios!”.
Meditación
Fui llamado por Dios a ejercer el ministerio profético. Era el mismo año en que fue llamado el profeta Ageo. Sentir este llamado era sentir el fuego de Dios en mi boca y en mi corazón. Por calles, plazas y púlpitos anuncié al pueblo de Israel: “Así habla el Señor de los ejércitos: conviértanse a mí y yo me volveré a vosotros. Ha llegado la hora de la benevolencia del Señor hacia Israel, el templo va a ser reconstruido, Jerusalén y las ciudades de Judea serán reedificadas, y los pueblos que causaron su destrucción serán castigados”. Acompañé al pueblo hasta que el templo de Jerusalén estuvo totalmente concluido. Pero, Dios no sólo quería una reconstrucción material, sino una renovación espiritual. Quería la santidad de su pueblo. Reconstrucción y renovación que serán fruto de su amor y de su omnipotencia y llegará a su plenitud con la llegada del Reino del Mesías. “He aquí, que yo libertaré a mi pueblo y lo llevaré a habitar en Jerusalén. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.” Esta alianza entre Dios y su pueblo se concreta en la promesa a David: “Exulta con todas tus fuerzas, Hija de Sion, salta de júbilo, hija de Jerusalén, he aquí que viene tu Rey: Él es justo y victorioso, es humilde y cabalga sobre un pollino jóven, hijo de jumento. El anunciará la paz a la gente, dará el alimento que dará fuerza a los jóvenes y el vino dulce a las doncellas”. Este era el anuncio profético más claro de la llegada del Mesías a nuestro pueblo. Cuanto más lo anunciaban, más se sentía que el Reino de Dios se estaba construyendo, en sus bases materiales y espirituales.

También se conmemora a: San Bertrán de Garrigues, Presbítero Dominico; San Eleuterio, Abad; Santos Onesiforo y Porfirio, Mártires; San Magno de Füssen, Abad.
Fuente: Catholic.net

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