Se celebra hoy a San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y patrón de los abuelos

Hoy, 26 de julio, la Iglesia se viste de fiesta para celebrar a San Joaquín y Santa Ana, quienes vivieran en el siglo primero a.C. en la ciudad de Jerusalén. Ana, oriunda de Belén y Joaquín de Nazaret, en la Galilea, fueron los padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. En 1481 el Papa Sixto IV introdujo sus nombres en el calendario romano y en 1584 el Papa Gregorio XIII instituyó la fiesta de Santa Ana. Capuchinos y Carmelitas han sido los principales promotores de su culto. Santa Ana es patrona de los niños y se le invoca para el buen parto. San Joaquín es patrono de las parejas y de los comerciantes de tejido, ambos son patrones de los abuelos. Es también muy venerado en la Iglesia Oriental. Numerosas Iglesias han sido dedicadas en su honor.
 La madre de nuestra Señora, la Virgen Maria, nació en Belén. El culto de sus padres le está muy unido. El nombre Ana significa “gracia, amor, plegaria”. La Sagrada Escritura nada nos dice de la santa. Todo lo que sabemos es legendario y se encuentra en el evangelio apócrifo de Santiago, según el cual a los veinticuatro años de edad se casó con un propietario rural llamado Joaquín, galileo, de la ciudad de Nazaret. Su nombre significa “el hombre a quien Dios levanta”, y, según san Epifanio, “preparación del Señor”. Descendía de la familia real de David.

Moraban en Nazaret y, según la tradición, dividían sus rentas anuales, una de cuyas partes dedicaban a los gastos de la familia, otra al templo y la tercera a los más necesitados.
Llevaban ya veinte años de matrimonio y el hijo tan ansiado no llegaba. Los hebreos consideraban la esterilidad como algo oprobioso y un castigo del cielo. Se los menospreciaba y en la calle se les negaba el saludo. En el templo, Joaquín oía murmurar sobre ellos, como indignos de entrar en la casa de Dios.
Joaquín, muy dolorido, se retira al desierto, para obtener con penitencias y oraciones la ansiada paternidad Ana intensificó sus ruegos, implorando como otras veces la gracia de un hijo. Recordó a la otra Ana de las Escrituras, cuya historia se refiere en el libro de los Reyes: habiendo orado tanto al Señor, fue escuchada, y así llegó su hijo Samuel, quien más tarde sería un gran profeta.
Y así también Joaquín y Ana vieron premiada su constante oración con el advenimiento de una hija singular, María. Esta niña, que había sido concebida sin pecado original, estaba destinada a ser la madre de Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado.
Desde los primeros tiempos de la Iglesia ambos fueron honrados en Oriente; después se les rindió culto en toda la cristiandad, donde se levantaron templos bajo su advocación

También se recuerda a: Santa Bartolomea Capitanio, Virgen Fundadora de las Hermanas de la Caridad de María Niña; San Jorge Preca, Presbítero maltés. Promotor del Laicado. Fundador de la Sociedad de la Doctrina Cristiana, para el apostolado de la catequesis; Beato Brandsma, Presbítero y Mártir; Beata Camila Gentilli, Mártir; Beata María Pierina de Micheli, Religiosa.
Fuente: Catholic.net

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