Se celebra a Santa Juliana Falconieri, Fundadora de las Siervas de la Virgen María

Esta santa tuvo la dicha de ser sobrina de un santo (San Alejo Falconieri, hermano de su padre) y de ser dirigida espiritualmente por otro santo (San Felipe Benicio).  Nació en Florencia en el año 1270. Su padre era riquísimo y había construido por su propia cuenta un templo en honor de la Santísima Virgen de quien era sumamente devoto.
Nació en Florencia en el año 1270, provenía de una noble y rica familia. De niña acostumbraba pasar largos ratos rezando en el templo donde fue descubriendo su verdadera vocación, a los 15 años decidió ingresar a la orden Terciaria de los Siervos de María.
Santa Juliana permaneció en la casa de su madre, pero observando una conducta tan religiosa y tan santa como la de una fervorosa religiosa. Otras jovencitas, que también sentían un llamado especial a vida religiosa, les agradó este modo de practicar la vida consagrada y siguieron su ejemplo, llevando todas como distintivo un manto sobre la cabeza. Como el número de muchachas creció muy rápido, se formó la asociación de “Siervas de la Virgen María”, de la cual, Santa Juliana fue la superiora durante 35 años. La santa se caracterizó por su bondad, caridad, amabilidad y sobre todo por buscar el bien de todas las almas; pasaba largas horas en constante oración y sus ayunos casi diarios los ofrecía como penitencia para la conversión de los pecadores.
Falleció a la edad de 71 años, en su sepulcro se obraron numerosos milagros.

Después de muerta encontraron sobre su corazón, en la piel, una cicatriz redonda, como si hubieran cortado para que pasara una Hostia.
En recuerdo de esto, sus religiosas llevan siempre sobre su hábito, en el lado del corazón, una medalla donde está grabada una Santa Hostia.
Tan pronto como la Hostia Consagrada colocada sobre su corazón desapareció, Juliana, con una expresión de inmensa alegría en su rostro, como si estuviera en éxtasis, murió llena de amor hacia Nuestro Señor.
En su sepulcro se obraron numerosos milagros. Y nosotros le pedimos a tan grande santa que nos obtenga de Dios que también a la hora de nuestra muerte, recibamos con todo el fervor posible la Sagrada Hostia, donde está el cuerpo Santísimo de Cristo.
Fue canonizada por Clemente XII el 16 de junio de 1737.

También se recuerda a: Santos Marcos y Marceliano, Mártires; San Gregorio Barbarigo, Cardenal y Obispo; Santa Juliana Falconieri, Fundadora; Beata Osana Andreasi, Religiosa; Santa Isabel de Schönau, Religiosa; Beato Stephen Sándor, Laico y Mártir.
Fuente: Cathólic.net

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