Una multitud de fieles compartió la Misa de Acción de Gracias por el Día del Obispo en la Catedral

La Catedral “Nuestra Señora de la Encarnación” se vio colmada de fieles para compartir la Santa Misa de Acción de Gracias para celebrar el Día del Obispo del Paraguay coincidente con el Día del Buen Pastor, que fue presidida por el Mons. Ignacio Gogorza, Obispo de la Diócesis y concelebrada por el P. Gilberto Penayo y el P. Ricardo Jacquet j.s. Este también se conmemoró el Día Mundial de las Vocaciones.
El Catecismo de la Iglesia Católica, señala que “cada uno de los obispos es el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares. Como tales ejercen su gobierno pastoral sobre la porción del Pueblo de Dios que le ha sido confiada, asistidos por los presbíteros (que son los sacerdotes) y los diáconos. Como miembros del colegio episcopal, que es la reunión de todos los obispos, cada uno de ellos participa de la solicitud por todas las Iglesias, solicitud que ejercen primeramente dirigiendo bien su propia Iglesia, como porción de la Iglesia universal. Esta solicitud se extenderá particularmente a los pobres, a los perseguidos por la fe y a los misioneros que trabajan por toda la tierra.” En una parte de su homilía el Mons. Gogorza expresó “…en este día del Buen Pastor, pidamos al Señor, que sea Él el Buen Pastor de cada uno de nosotros y que nos haga abrir nuestro corazón para que nos sintamos así y que sea nuestro día sin excepción, porque es el único Pastor que nos puede guiar. Yo soy la puerta, por él entramos en la puerta de Dios, en la vida plena. “Pidamos que haya buenos pastores en la Iglesia, pidamos al ayuda de Dios, mediante la pasión y las orientaciones que necesitamos a veces, para ser aquellos que ustedes necesitan de sus pastores, es importante esto. No basta permanecer en el Sacerdocio, sino ser fieles a él. Pidamos por la perseverancia para ser fieles. Roguemos al Señor que nos envíen numerosos pastores, nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas. Así como surgen hijos en la familia, que surjan nuevos jóvenes en el mundo para la Iglesia, al servicio de todo lo que Dios ponga en su camino. Recemos por todo esto, para que el Señor nos bendiga a todos, que el Buen Pastor nos conduzca por buen camino y a la vida plena, así sea”.

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